Enciende el tercer
cigarrillo de la noche mientras se dispone a escuchar Moanin', ese álbum que
tenía guardado para momentos especiales. El señor Art Blakey sería su
acompañante, destrozando con cada tonada las lágrimas que corrían por su
rostro. Los recuerdos, el presente y el futuro… todos los tiempos compensados
en una canción de 10 minutos.
Este blog inició con un propósito: entretener. Aquí podrás encontrar frases, mini historias, diálogos y aventuras literarias. Bienvenidos a una cabeza inquieta, bienvenidos a la cabeza de Tatiana Uribe.
lunes, 15 de septiembre de 2014
jueves, 11 de septiembre de 2014
¿Por qué teme?
¿Por
qué tiene que ponerle tantos pero a la libertad, al amor, a la expresión? ¿Por
qué no puede simplemente abrazarla/o, mimarla/o, besarla/o? ¿Tanto le teme al
amor puro que prefiere encerrarse en su zona de confort por miedo a dar un paso
a la libertad?
Y es
que es claro, todos le tememos a lo desconocido, por eso ponemos tabúes, pero ¿y
si se arriesga? ¿Qué puede perder?, ¿una vida mal vivida y llena de desconfianza,
zozobra y señalamientos? Y si mejor piensa qué puede ganar.
Piense
en positivo, no frene al viento ni lo obligue a cambiar de rumbo, no estanque
el agua y mucho menos retenga las ganas de vivir.
Si
con ella o con él se desinhibe, no oculta ni teme, sonríe, llora, grita, canta,
baila y brinca… si bebe, come, duerme y sueña en la misma almohada… si planea,
concreta, juega, se ilusiona… si ella o el los hacen mejores personas ¿Por qué
temen?
jueves, 14 de agosto de 2014
Hoy salen a caminar los demonios.
Hoy salen demonios a caminar
este valle, desgarrando entrañas y cultivando penas. Trastabillan mientras se
alejan de cuerpos que han dejado áridos y resecos; se alimentan de anhelos y
deseos de seres que no luchan por ellos, que su fuerza se desvanece con el
pasar del tiempo.
Se sumergen en recuerdos,
pasiones y sueños, se babean por un estuche de huesos, tejidos y nervios,
capaces de hacer temblar al más fuerte, de conseguir la lágrima del ser
dominado por la avaricia y el despotismo.
Hoy salen a caminar los
demonios, buscan debajo de techos, de lechos, de pechos, de estrechos caminos a
un jugoso manjar. Andan lento, atentos a olores, colores y miedos, a llantos, a
besos sin peso, a almas que se mudan sin aliento, están pendientes de textos,
de escritos... De escritos como estos que invocan su compañía, la soledad
constante que calienta las noches frías, ellos beben de aquel café amargo junto
a la esquina de la mesa, inhalan el humo de ese cigarro que se consume, pero lo
que más aprecian es la melancolía de aquella que escribe: hoy salen a caminar
los demonios.
lunes, 7 de julio de 2014
Una corta historia de...
Era un día lluvioso y
bastante frío, tres cobijas jugaban el papel de un iglú en una cama ancha y
sola, un cubre lecho azul era la puerta, dos almohadas eran los asientos y una
tablita en la mitad era la mesita que sostendría minutos después una taza de
aromática caliente.
Mientras tanto en la cocina
estaba ella frente a la estufa, esperando que el agua hirviera… la miraba
estupefacta, no le importaba que las tejas fueran a derrumbarse por la tormenta
que caía estrepitosamente en la ciudad. El resto de la casa estaba a oscuras, quería
que pensaran que no había nadie habitando ese lugar. Pitó la tetera, el sonido
la alertó, apagó el fogón, tomó su pocillo, sirvió el agua, de la alacena tomó
la bolsita de manzanilla y la sumergió, no le echó azúcar y escurridizamente corrió
a su habitación.
Entró a su esfera, a su iglú,
ese mismo que días antes había construido con paciencia mientras pensaba que
ese lugar jugaría el papel de resguardo, su barrera, su trinchera. Puso el
pocillo en la tabla y sin razón aparente comenzó a llorar.
Por su mente pasaban
recuerdos, anécdotas, momentos, luego basura, charlatanería, palabras vacías,
regaños, gritos… su mente era un estambre supremamente enredado, buscaba
desesperada las puntas pero en el medio el nudo era cada vez más grande, más conciso.
Tomó un sorbo de aquel
líquido que suponía la pondría a dormir plácidamente, al menos por unos
minutos, estaba muy caliente, se quemó la punta de la lengua, sus ojos que ya
estaban llorosos se empaparon un poco más, sopló y dio un largo trago, la
aromática estaba cumpliendo su efecto… 20 minutos más tarde sus parpados
comenzaron a pesarle, corrió la tabla, acomodó las almohadas, cogió unas
sábanas y se recostó.
Cerró los ojos y como le había
recomendado su psicólogo empezó a pensar el papel que jugaba la respiración en su
cuerpo antes de dormir, a sentir el recorrido que hacía la sangre, a pensar que
estaba en un lugar cálido y acogedor… De esta forma fue conciliando el sueño
hasta que se desconectó de la realidad y empezó a soñar.
Había una sombra, suponía
que era ella, estaba hablando con un hombre que aparentemente tenía unos 60
años, su barba era larga, tupida y muy blanca; las arrugas de la frente y junto
a la boca eran los escritos de una vida de experiencias, su nariz era como el
pico de un loro, pero sus ojos, sus ojos parecían estar hechos de agua:
transparentes, vivaces y comprensivos.
Era tarde, estaban sentados
en la banca de un parque, ella le estaba contando sus pesares, sus miedos, él
simplemente escuchaba con atención y la miraba, la observaba y sin que ella se
diera cuenta la analizaba. Cuando ella terminó su relato, el dio paso a un
largo abrazo, las lágrimas le mojaron el hombro al hombre y como si nada
hubiera ocurrido, con sus manos secó las pómulos de esa mujer perdida en el
laberinto de la vida.
Ella se retiró, pero él, él
se quedó allí sin pronunciar una sola palabra, esperó a que ella estuviera un
poco más alejada y que diera la última mirada hacia atrás, eso siempre pasaba
con las personas que él había escuchado antes. Ocurrió y entonces procedió a
llamarla con una seña sobria que hizo con la mano derecha.
Ella se devolvió, el hombre
hizo otra señal para que se sentara y por fin su voz se conoció, era
temblorosa, frágil pero envolvente; decidió ponerse de pie y mientras lo hacía suscitó:
Alguna
vez Frida Kahlo dijo “donde no puedas amar no te demores”. Eso precisamente fue
lo que pensé mientras me relataba su historia, joven señorita. El amor no se fuerza, los compromisos se
respetan, las personas se olvidan y los recuerdos, muchas veces se quedan. El
averno está colonizado por esos amores malditos, por ese por el que está
sufriendo, yo con el tiempo he aprendido que las personas somos muy parecidas a
las cebollas, estamos hechas de capas pero hay quienes por miedo a amar o a
despojarse de su zona de confort se van pudriendo y así, lo que brindan no es
puro. Confunden el amor con pasión, los abrazos se convierten en paisaje, los
llantos en teatro y los besos en rutina. Señorita permítame decirle que usted
está haciéndose un daño innecesario, él no va a cambiar, ni por usted ni por
nadie, él se siente feliz así y si ese tipo de felicidad es la que lo llena no
habrá pretensiones de cambio. Mientras tanto usted ha llorado en silencio
muchas noches, preguntándose sobre sus propios defectos. Le recuerdo dama, que hay
momentos y situaciones en que ninguno de los dos es culpable, la vida está forjada
de caminos, senderos y calles sin salida. Usted decida por dónde va a caminar,
disfrute su presente pero piense en qué pueden ofrecerse en un futuro… ¿Vale la
pena esperar un cambio que jamás ocurrirá?
Ella se despertó atónita, la
sabiduría del viejo en ese sueño le dio la fuerza necesaria para equilibrar sus
sentimientos, para preguntarse el por qué y el para qué, para concluir que
soltar una situación o una persona no es miedo sino amor propio.
lunes, 30 de junio de 2014
Inhalando y exhalando
<No estoy en las nubes pero sé volar>
Trascendental y algo histriónica, poco convencional, visual,
terca y algo cuerda. Amante de los libros, el cine, el cielo, el viento, de los
detalles pequeños, de los besos robados, de los abrazos fugitivos y los silencios
sepulcrales.
A veces se excede en cuánto dar, demostrar y sentir. Se
encapsula en burbujas ficticias, en mundos que pinta con acuarelas que humedece
con lágrimas, sus colores a veces se distorsionan, al igual que el enfoque y la
percepción de los objetos, es un problema que ha evolucionado en sus ojos
marrones con el tiempo.
No olvida, los errores, con facilidad, pero su memoria se
limita al momento de recordar un olor o un rostro. Escribe sus sueños y
pesadillas, se remite al lápiz y el papel para evocarlos; también plasma las
noches en las que lo vio… Y supone, plasmará la noche en que sus caminos se bifurquen,
en el que el destino cumpla lo prometido en alucinaciones premeditadas, pero
con seguridad escribirá sobre ese deseo casi insaciable y tal vez fulminante de
seguir tomando su mano.
No hará daño, ni cortará alas, simplemente acudirá a la
lógica de los acontecimientos, a entender el principio del 1 y el 2, a huir
cuando ame con locura pues este no será correspondido, a gritar en silencio, a
amordazar los sentimientos y marcharse rápida pero sigilosamente….
“Las palabras son vida”, recordó la frase de un tal Max,
personaje judío de aquella película que le movió las fibras.
jueves, 19 de junio de 2014
¡Soy!
- Niña
¿por qué lloras?
-
Me perdí
-
¡Oh! ¿Te extraviaste? ¿Hacia dónde te dirigías?
-
No recuerdo, simplemente perdí el rumbo. Tenía claridad en el camino y de
repente todo se nubló, no supe qué lado tomar.
-
Comprendo. ¿Deseas que disipe tu vía?
-
No, yo puedo sola. Siempre me pasa, ya estoy un tanto acostumbrada y es mejor
labrar nuevos horizontes… Quizá la tierra que pisaba no era firme y tuve
señales que no pude dejar pasar.
-
Ayudarte sería un placer… toma mi mano, te conduciré al sendero más cercano y
desde allí seguirás sola.
-
Gracias pero ya dije que no…
Como
siempre ella tan terca, tan ciega, tan sorda. ¿Masoquista? A lo mejor.
Secó
sus lágrimas a pesar de que ellas seguían derramándose por sus pómulos, se puso
de pie lentamente, sin prisa, sin afán. Respiró profundo, lo retuvo durante
unos segundos y exhaló, el mismo ejercicio lo hizo tres veces más.- ¡Ánimo!- Se
decía –Tú puedes, siempre lo haces-.
Dio
un primer paso, pisó una rama, crujió, agachó la cabeza y continuó caminando. No sabía hacia donde iba, pero con convicción
emprendió su viaje hacia ningún lugar. Curiosamente no volvió a alzar su cabeza,
10 minutos más tarde había recorrido un tramo en donde las piedras, al parecer, habían sido
protagonistas. Suspiró… subió la cabeza intentando buscar aves, nubes,
estrellas… Pero se encontró con la nada, absoluta y densa oscuridad.
Volvió
a sentarse, esta vez encendió un fósforo (ella siempre cargaba una caja de
cerillos, costumbre que heredó de su abuelo, de su padre y de su hermano) éste
se consumió lentamente, no produjo la suficiente luz como para ubicarse, de
hecho no iluminó casi nada. Sus sollozos se hicieron más fuertes, se ahogaba
con sus propios pesares, se asfixiaba con el peso de los pocos años vividos y
enloquecía con más frecuencia.
Recordaba
su niñez, ese momento en el que no distinguía los problemas, en el que los
disfrazaba y jugaba con sus demonios internos, en el que la voz de la
conciencia era dulce y no juzgaba con la severidad que lo hacía actualmente.
Añoraba sus travesuras, sus picardías, su inocencia...
-
¿Otra vez estás llorando? ¿Sigues perdida?
-
No sé, supongo. No he caminado lo suficiente.
-
Nunca será suficiente, siempre querrás andar más y más. Eres nómada, no te
acostumbras a ningún lugar…
- ¡No
me conoces, no hables con tanta propiedad sobre mi vida!
-
¿Segura? Ja ja ja… Eso crees, te vengo observando desde hace un tiempo, sé tú
modus operandi: Conoces, absorbes y cuando te sacias, caminas, abandonas el sitio…
pero eres como una asesina, siempre vuelves al lugar del crimen.
-¿Crimen?
¡No he cometido ninguno!
-
Ninguno que se juzgue ante un estrado.
- No
comprendo a qué te refieres, ni siquiera sé quién eres…
-
Soy por quien lloras en silencio luego de haber sonreído todo el día, soy quien
añoras cuando luchas contra ti misma, soy ese imaginario que anhelas, que
pides a gritos. Soy lo que dicen tus ojos, soy lo calla tu boca, soy lo que
susurra a tu odio cuando intentas dormir. Soy esa voz que ignoras, que te
espanta, que te intriga, que te encanta. Soy lo que bebes, lo que fumas, lo que
comes.
lunes, 5 de mayo de 2014
Eros y...
Mientras
caminaba cabizbajo veía a sus pies las piedras de ese camino que había
recorrido varias veces en el día… sollozando y recordando lo que ella le había
dicho se desesperaba buscando la respuesta a su sentimiento, a su
impotencia, a su desprecio… no quería mirar al frente, la cuerda seguía
apretando su cintura, el peso a cuestas era mucho pero aun así si se lo pedían
sonreía.
Incrédulo
miraba su reloj, apenas habían pasado unos pocos minutos luego de saber la
verdad, hombre de poca fe en las féminas, sus remiendos habían sido desatados
nuevamente por esa fiera esbelta, de mirada confusa y oscuridad en sus
entrañas. Intrigado por lo que ocultaba dicha mujer se dejó seducir por
palabras insonoras y espejismos desafiantes, su cuerpo era un oasis, sus labios
un lugar paradisíaco y mortal.
Su
encuentro con ella era alucinantemente prohibido, sin medir consecuencias se
lanzó al abismo de la pasión, de la lujuria, de un juego erótico que dejaba más
de un herido. El jadeo, los susurros, el sudor y los gemidos colonizaron la
208, una habitación pequeña conformada por una cama, un televisor, un baño y
dos cuerpos que emanaban fogosidad.
Su
desenvolvimiento entre las sábanas hacía que los orgasmos no cesaran,
uno, dos, tres… seguían amándose, descubriéndose, tocándose… las manos parecían
derretirse ante aquella musa que no lo dejaba descansar, un suspiro, pedía con
devoción pero ella ensimismada en su placer no lo oía, y si lo hacía lo
ignoraba.
Pasaron
horas, sus cuerpos insaciables continuaban mimetizándose en la cama, el baño,
el suelo, entre los sueños y los miedos se fueron quedando dormidos, agotados
tras esa faena descansaron plácidamente unos minutos; ella se duchó, se vistió
y dejando una nota sobre la ropa de aquel amante salió de la habitación, dejó
pago las horas que suponía descansaría el hombre y así desapareció.
180
minutos después el hombre lanzó su brazo derecho donde se suponía reposaba la
dama, el vacío en la litera lo asombró, se sentó de par en par y divisó
la nota encima de ropa… su corazón se aceleró convencido de que era la cita a
un próximo encuentro se abalanzó y la leyó rápidamente; definitivamente no era
lo que esperaba…
La despedida
de la dama lo dejó atónito, su cuerpo lívido decayó sobre las sábanas que horas
antes habían sido testigo del encuentro con Thánatos y Eros… La razón que
aquella mujer dio para su huida se resumió en una frase:
“Lo
siento, pero el amor es de infieles. Adiós”
domingo, 4 de mayo de 2014
Ideas sueltas de una mente enredada
1, 2, 3...
Continuemos con mentiras y certezas a medias, al fin y al cabo la verdad en tus
labios es sólo impureza, he platicado muchas noches con la razón y me convencí
que ella ni siquiera tiene razón. Eso de poner la
mente en blanco es complicado, más aun cuando los rayones se hicieron con
trazos indelebles, aplicando anestesia, cigarro y licor disipo muchas
nimiedades pero me atoro en grandes problemas reales e irreales.
La mente y la imaginación son personajes juguetones a veces sólo
proyectan lo que más les conviene, se apartan del cuerpo y olvidan que el
sufrimiento hace parte de sus funciones, se alimentan de lo que les des,
duplican y hasta triplican lo que engullen. Si sólo tienes miedos e
inseguridades no serán ellas quienes te den luz, de hecho se encargarán de
asfixiarte con grandes nudos que se posan en la garganta y sólo se desatarán
cuando…
No la verdad dudo que se desaten, a veces simplemente aprendes a
convivir con ellos, con el pasar del tiempo crecen o se encojen pero no se
extinguen… ¿Por qué? Porque no hemos aprendido a “superar”, porque se nos está
olvidando perdonar-nos- porque buscamos culpables a nuestras decisiones y
señalamientos injustificados para refugiar nuestros errores.
4, 5, 6… basta de nudos y
de tonterías, uno la caga y ya… o lo remienda, o lo asume. De esta forma paso
la página, cierro un ciclo y abro el otro, si quiero. Mientras escribo lo
pienso, pero no quiero hablar de él, ni de ella o ellas, pero esos sentimientos
atascan la creatividad, te vuelven torpe, lento, asocias todo con una vivencia,
una canción, una comida, una monja (?)…
No, no, no… comencemos de nuevo… hablaba sobre nudos, pero ya no
quiero hacerlo más, contaba para algo, sé que sigue el 7, 8, 9 y… 10, pero
¿Para qué contaba? ¡Ah, sí! Segundos, minutos o años… el cuerpo se debería
desintoxicar más rápido del amor que de otra droga, igual cada cual se mata
como quiera… bebiendo, fumando, amando, engañando, riendo, llorando… Yo, yo
sigo muerta en vida, contando los segundos que pierdo y sumando los
minutos que aumentan para mi muerte, multiplicando pensamientos y dividiendo
sentimientos, creo que esa es mi fórmula para estos momentos.
lunes, 28 de abril de 2014
lunes, 7 de abril de 2014
Recuerdos
Los recuerdos son peores que
las balas, atraviesan corazones, cerebros, ojos, sonrisas…
Sacan lágrimas con mayor
facilidad, dejan hoyos profundos, vacíos interminables, ecos incesantes en la
cabeza…
domingo, 23 de marzo de 2014
Caída libre
Recostada en la cama, en la
habitación de un hotel cualquiera se encuentra ella. Anonada tras la noticia que le dieron, sintió
como si le hubiesen oprimido la tráquea, no emitió sonido alguno, pávida y
temerosa cerró los ojos, respiró hondo, notaba como se aceleraba el ritmo
cardiaco, no le prestó mucha atención, trataba de parecer serena; de hecho él
lo creyó. Su rostro no reflejaba más que una torpe sonrisa de derrota
disfrazada con algo de calma.
¡Ay! Ella como admiraba su
propia coraza, capaz de confundir a
aquel que no la supiera leer, enloquecer y desorbitar a quienes esperaban
reacciones premeditadas. Su barrera apartaba selectamente a los sujetos que la
rodeaban, sabía qué ficha mover para que su plan de elocuencia y serenidad
siguiera en pie, unas veces trastabillaba por aquel nudo que se aferra a la
garganta, ese que no permite hablar y tampoco llorar, ese mismo que… después de
unas horas aún le estorba.
-¡Calma!- Se decía a sí
misma, -cuida la armadura, que nadie vea
que se puede oxidar por las lágrimas que en las noches derramas viendo las
estrellas- mentalmente recitaba esta frase hasta que su cuerpo comunicara
nuevamente tranquilidad o hasta llegar a disimular miradas y ademanes que
hubieran podido disipar la falsa paz que debía emanar.
-La besé- escuchó, sus dudas
se habían aclarado, esas mismas que ayudaron a que la noticia no fuera tan
drástica, ésas en las que noches y días anteriores habían rondado por su
cabeza, ésas que habían armado un colchón de ilusiones muertas y que habían
amortiguado la caída libre de una tonta enamorada de la nada.
miércoles, 19 de marzo de 2014
Luna IV
Esa estrella está tan
enamorada de la Luna que cuando ella está llena, la estrella se aparta para que
la Luna sea la única protagonista de la noche.
domingo, 9 de marzo de 2014
Averno
Vamos a dar un paseo por el averno o quizá por aquel
lugar donde mueren los recuerdos, donde el pasado se pudre y el presente se
extingue. Caminemos deprisa para ver como caen los sueños que construimos en la
misma almohada, huyamos de ese resplandor imaginario que un día creamos bajo la
luna, finjamos que todo está bien, sonriámonos como si nada pasara… ignoremos
las palpitaciones de un corazón decrépito, lloremos mientras ellos ríen y
brindemos con las lágrimas que retenemos.
Bebamos los besos extintos, las caricias marchitas y los ’te
quiero’ ficticios, matemos el tiempo como él nos mata cada segundo, gritémosle
a Cronos que se detenga, olvidemos los ecos, las palabras de aliento, las frases
sensatas después del coito. Inyectémonos el miedo que se ve en nuestros ojos,
fumémonos el viento, regurgitemos y volvamos a tragar entero este amor lejano
que se esfuma. Sentemos a divisar los chamizos que nunca gozaron de una
primavera, disfrutemos sin disfrutar la pasión inocente que se recrea tras una
mirada y recordemos que nuestra memoria será olvidada. Borremos de lleno lo que
nos unió y sobre todo arranquémonos de nuestros labios los exóticos sabores,
esos que sólo nosotros sabíamos deleitar, esas pequeñas dosis de veneno que hoy
nos traen a este lugar.
martes, 11 de febrero de 2014
Puedes...
Tu
puedes tocar pieles, labios y manos, puedes contar sueños y anécdotas, pero
prefiero aquel hombre que me hable de sus pesadillas, que no alardee de las
mujeres que ha tenido y sobre todo que sepa pintar sonrisas y pueda humedecer
algo que no sean los ojos.
sábado, 1 de febrero de 2014
RUINAS
Ella ya no era ella, se había consumido en un mar de
lágrimas y se preguntaba el por qué; llegó a la conclusión que su vida estaba
tomando rumbos que siempre había esquivado, su fortaleza se estaba desmoronando
lentamente, su energía y su fuego estaba siendo consumido por el peso de una
situación sin retorno, su espalda le dolía por llevar esa carga sola, no se
aferraba a nadie porque sabía que depositar eso en otra persona no sería justo.
Finalmente, se levantó esa mañana dispuesta a lavar su
disfraz y ponérselo de nuevo el año siguiente, aplanchó su cara procurando
ocultar las arrugas del ceño y se pinchó los cachetes con dos agujas junto a
los pómulos para levantar esa sonrisa ficticia que todos admiraban.
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