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Frases (39)

jueves, 2 de octubre de 2014

¿Qué esperar?

¿Qué esperar de la espera interminable de una mentira latente?
¿Qué esperar de aquellos expertos mitómanos que te juran tonterías fijando sus ojos en los tuyos y proclamando bellas utopías?
¿Qué esperar de quienes perdieron su Norte cuando su brújula se estropeó y nunca la pudieron reparar?
¿Qué esperar del supuesto príncipe azul que pintó con anilina sus trajes y con la lluvia mostró sus verdaderos harapos?
¿Qué esperar de su cara sin reflejo, de su alma sin cuerpo, de su vida sin tiempo?
¿Qué esperar del amor enfermizo y patético que se defiende como quien no tiene una causa justa por la cual luchar?
¿Esperar? Ya me cansé de esperar a que pasen cosas que jamás sucederán, me cansé de esperar cambios, pasos, progresos. Me cansé de sólo soñar.
Decido irme lejos por un tiempo, reencontrarme conmigo misma porque me cansé de esperar respuestas que nunca encontraré y “evoluciones” en eslabones perdidos… en cambio he tenido promesas a medias, mentiras enteras, palabras hirientes y señalamientos absurdos.

En conclusión, la espera a veces es sólo cronometrar los minutos que la muerte le quita a la vida… 

domingo, 28 de septiembre de 2014

¿Inmoral?

Ella estaba sentada debajo de un árbol, buscando la sombra que propiciaban sus hojas, tratando de encontrar en el tronco la fortaleza para lo que se avecinaba.

Se quitó los zapatos y con los dedos empezó a juguetear con el pasto húmedo, enterraba y sacaba los dedos de la tierra, poco le importaba que sus uñas se pusieran negras. Se recostó y miró al cielo, en las nubes encontraba figuras, no, de hecho no había forma alguna pero desesperadamente inventaba personajes, animales u objetos. Su imaginación era ágil y pronto desarrolló historias sin final.

Sus pies seguían moviéndose, tomó de su bolso una botella de agua, bebió dos o tres sorbos y volvió a guardarla, se secó los labios y pensó en él… zarandeó la cabeza y su atención volvió a las nubes.

Se quedó unos minutos suspirando y de repente se sentó, volvió a hurgar su bolso pero esta vez sacó una libreta y un esfero. Decidida a confesarse inició su escrito.

Es común que escribamos sobre amores y pasiones pero se alarman cuando ven la palabra sexo y más si es una mujer la que la emplea, lo más extraño es que las que más se sorprenden y se sonrojan son las mismas mujeres, es como si ellas no pensaran en eso, científicamente no tanto como los hombres pero sí lo hacemos, y con constancia.
Me gusta hablar de eso, no veo por qué no hacerlo, ¿es acaso irreverente?, hay humedades, por agua, licor, besos, caricias… Hay humedades donde el amor está de luto y la perversión se posiciona, donde las piernas se unen y terminan en gemidos. Hay sequías en abrazos, en palabras y miradas ¿por qué no humedecerlas con algo de sexo casual?
No soy una monja ni tengo pretensiones de serlo, no soy puta ni soy virgen, simplemente acepto que me gusta el sexo y hablar de ello…

Escuchó un ruido, subió la cabeza e inevitablemente soltó una carcajada llena de timidez y algo de remordimiento por lo que había escrito. No quiso seguir haciéndolo, se sintió realmente avergonzada, arrancó la hoja de la libreta, la rompió, la metió en el bolso y huyó de allí como quien comete un crimen y abandona rápidamente el lugar de los hechos.



lunes, 15 de septiembre de 2014

Compañía

Enciende el tercer cigarrillo de la noche mientras se dispone a escuchar Moanin', ese álbum que tenía guardado para momentos especiales. El señor Art Blakey sería su acompañante, destrozando con cada tonada las lágrimas que corrían por su rostro. Los recuerdos, el presente y el futuro… todos los tiempos compensados en una canción de 10 minutos. 

jueves, 11 de septiembre de 2014

¿Por qué teme?

¿Por qué tiene que ponerle tantos pero a la libertad, al amor, a la expresión? ¿Por qué no puede simplemente abrazarla/o, mimarla/o, besarla/o? ¿Tanto le teme al amor puro que prefiere encerrarse en su zona de confort por miedo a dar un paso a la libertad?

Y es que es claro, todos le tememos a lo desconocido, por eso ponemos tabúes, pero ¿y si se arriesga? ¿Qué puede perder?, ¿una vida mal vivida y llena de desconfianza, zozobra y señalamientos? Y si mejor piensa qué puede ganar.

Piense en positivo, no frene al viento ni lo obligue a cambiar de rumbo, no estanque el agua y mucho menos retenga las ganas de vivir.


Si con ella o con él se desinhibe, no oculta ni teme, sonríe, llora, grita, canta, baila y brinca… si bebe, come, duerme y sueña en la misma almohada… si planea, concreta, juega, se ilusiona… si ella o el los hacen mejores personas ¿Por qué temen? 

jueves, 14 de agosto de 2014

Hoy salen a caminar los demonios.

Hoy salen demonios a caminar este valle, desgarrando entrañas y cultivando penas. Trastabillan mientras se alejan de cuerpos que han dejado áridos y resecos; se alimentan de anhelos y deseos de seres que no luchan por ellos, que su fuerza se desvanece con el pasar del tiempo.

Se sumergen en recuerdos, pasiones y sueños, se babean por un estuche de huesos, tejidos y nervios, capaces de hacer temblar al más fuerte, de conseguir la lágrima del ser dominado por la avaricia y el despotismo.


Hoy salen a caminar los demonios, buscan debajo de techos, de lechos, de pechos, de estrechos caminos a un jugoso manjar. Andan lento, atentos a olores, colores y miedos, a llantos, a besos sin peso, a almas que se mudan sin aliento, están pendientes de textos, de escritos... De escritos como estos que invocan su compañía, la soledad constante que calienta las noches frías, ellos beben de aquel café amargo junto a la esquina de la mesa, inhalan el humo de ese cigarro que se consume, pero lo que más aprecian es la melancolía de aquella que escribe: hoy salen a caminar los demonios.

lunes, 7 de julio de 2014

Una corta historia de...

Era un día lluvioso y bastante frío, tres cobijas jugaban el papel de un iglú en una cama ancha y sola, un cubre lecho azul era la puerta, dos almohadas eran los asientos y una tablita en la mitad era la mesita que sostendría minutos después una taza de aromática caliente.

Mientras tanto en la cocina estaba ella frente a la estufa, esperando que el agua hirviera… la miraba estupefacta, no le importaba que las tejas fueran a derrumbarse por la tormenta que caía estrepitosamente en la ciudad. El resto de la casa estaba a oscuras, quería que pensaran que no había nadie habitando ese lugar. Pitó la tetera, el sonido la alertó, apagó el fogón, tomó su pocillo, sirvió el agua, de la alacena tomó la bolsita de manzanilla y la sumergió, no le echó azúcar y escurridizamente corrió a su habitación.

Entró a su esfera, a su iglú, ese mismo que días antes había construido con paciencia mientras pensaba que ese lugar jugaría el papel de resguardo, su barrera, su trinchera. Puso el pocillo en la tabla y sin razón aparente comenzó a llorar.

Por su mente pasaban recuerdos, anécdotas, momentos, luego basura, charlatanería, palabras vacías, regaños, gritos… su mente era un estambre supremamente enredado, buscaba desesperada las puntas pero en el medio el nudo era cada vez más grande, más conciso.

Tomó un sorbo de aquel líquido que suponía la pondría a dormir plácidamente, al menos por unos minutos, estaba muy caliente, se quemó la punta de la lengua, sus ojos que ya estaban llorosos se empaparon un poco más, sopló y dio un largo trago, la aromática estaba cumpliendo su efecto… 20 minutos más tarde sus parpados comenzaron a pesarle, corrió la tabla, acomodó las almohadas, cogió unas sábanas y se recostó.

Cerró los ojos y como le había recomendado su psicólogo empezó a pensar el papel que jugaba la respiración en su cuerpo antes de dormir, a sentir el recorrido que hacía la sangre, a pensar que estaba en un lugar cálido y acogedor… De esta forma fue conciliando el sueño hasta que se desconectó de la realidad y empezó a soñar.

Había una sombra, suponía que era ella, estaba hablando con un hombre que aparentemente tenía unos 60 años, su barba era larga, tupida y muy blanca; las arrugas de la frente y junto a la boca eran los escritos de una vida de experiencias, su nariz era como el pico de un loro, pero sus ojos, sus ojos parecían estar hechos de agua: transparentes, vivaces y comprensivos.

Era tarde, estaban sentados en la banca de un parque, ella le estaba contando sus pesares, sus miedos, él simplemente escuchaba con atención y la miraba, la observaba y sin que ella se diera cuenta la analizaba. Cuando ella terminó su relato, el dio paso a un largo abrazo, las lágrimas le mojaron el hombro al hombre y como si nada hubiera ocurrido, con sus manos secó las pómulos de esa mujer perdida en el laberinto de la vida.

Ella se retiró, pero él, él se quedó allí sin pronunciar una sola palabra, esperó a que ella estuviera un poco más alejada y que diera la última mirada hacia atrás, eso siempre pasaba con las personas que él había escuchado antes. Ocurrió y entonces procedió a llamarla con una seña sobria que hizo con la mano derecha.

Ella se devolvió, el hombre hizo otra señal para que se sentara y por fin su voz se conoció, era temblorosa, frágil pero envolvente; decidió ponerse de pie y mientras lo hacía suscitó:

Alguna vez Frida Kahlo dijo “donde no puedas amar no te demores”. Eso precisamente fue lo que pensé mientras me relataba su historia, joven señorita.  El amor no se fuerza, los compromisos se respetan, las personas se olvidan y los recuerdos, muchas veces se quedan. El averno está colonizado por esos amores malditos, por ese por el que está sufriendo, yo con el tiempo he aprendido que las personas somos muy parecidas a las cebollas, estamos hechas de capas pero hay quienes por miedo a amar o a despojarse de su zona de confort se van pudriendo y así, lo que brindan no es puro. Confunden el amor con pasión, los abrazos se convierten en paisaje, los llantos en teatro y los besos en rutina. Señorita permítame decirle que usted está haciéndose un daño innecesario, él no va a cambiar, ni por usted ni por nadie, él se siente feliz así y si ese tipo de felicidad es la que lo llena no habrá pretensiones de cambio. Mientras tanto usted ha llorado en silencio muchas noches, preguntándose sobre sus propios defectos. Le recuerdo dama, que hay momentos y situaciones en que ninguno de los dos es culpable, la vida está forjada de caminos, senderos y calles sin salida. Usted decida por dónde va a caminar, disfrute su presente pero piense en qué pueden ofrecerse en un futuro… ¿Vale la pena esperar un cambio que jamás ocurrirá?

Ella se despertó atónita, la sabiduría del viejo en ese sueño le dio la fuerza necesaria para equilibrar sus sentimientos, para preguntarse el por qué y el para qué, para concluir que soltar una situación o una persona no es miedo sino amor propio.


lunes, 30 de junio de 2014

Inhalando y exhalando

<No estoy en las nubes pero sé volar>

Trascendental y algo histriónica, poco convencional, visual, terca y algo cuerda. Amante de los libros, el cine, el cielo, el viento, de los detalles pequeños, de los besos robados,  de los abrazos fugitivos y los silencios sepulcrales.

A veces se excede en cuánto dar, demostrar y sentir. Se encapsula en burbujas ficticias, en mundos que pinta con acuarelas que humedece con lágrimas, sus colores a veces se distorsionan, al igual que el enfoque y la percepción de los objetos, es un problema que ha evolucionado en sus ojos marrones con el tiempo.

No olvida, los errores, con facilidad, pero su memoria se limita al momento de recordar un olor o un rostro. Escribe sus sueños y pesadillas, se remite al lápiz y el papel para evocarlos; también plasma las noches en las que lo vio… Y supone, plasmará la noche en que sus caminos se bifurquen, en el que el destino cumpla lo prometido en alucinaciones premeditadas, pero con seguridad escribirá sobre ese deseo casi insaciable y tal vez fulminante de seguir tomando su mano.

No hará daño, ni cortará alas, simplemente acudirá a la lógica de los acontecimientos, a entender el principio del 1 y el 2, a huir cuando ame con locura pues este no será correspondido, a gritar en silencio, a amordazar los sentimientos y marcharse rápida pero sigilosamente….   


“Las palabras son vida”, recordó la frase de un tal Max, personaje judío de aquella película que le movió las fibras.

jueves, 19 de junio de 2014

¡Soy!

- Niña ¿por qué lloras?

- Me perdí

- ¡Oh! ¿Te extraviaste? ¿Hacia dónde te dirigías?

- No recuerdo, simplemente perdí el rumbo. Tenía claridad en el camino y de repente todo se nubló, no supe qué lado tomar.

- Comprendo. ¿Deseas que disipe tu vía?

- No, yo puedo sola. Siempre me pasa, ya estoy un tanto acostumbrada y es mejor labrar nuevos horizontes… Quizá la tierra que pisaba no era firme y tuve señales que no pude dejar pasar.

- Ayudarte sería un placer… toma mi mano, te conduciré al sendero más cercano y desde allí seguirás sola.

- Gracias pero ya dije que no…

Como siempre ella tan terca, tan ciega, tan sorda. ¿Masoquista? A lo mejor.
Secó sus lágrimas a pesar de que ellas seguían derramándose por sus pómulos, se puso de pie lentamente, sin prisa, sin afán. Respiró profundo, lo retuvo durante unos segundos y exhaló, el mismo ejercicio lo hizo tres veces más.- ¡Ánimo!- Se decía –Tú puedes, siempre lo haces-.

Dio un primer paso, pisó una rama, crujió, agachó la cabeza  y continuó caminando.  No sabía hacia donde iba, pero con convicción emprendió su viaje hacia ningún lugar. Curiosamente no volvió a alzar su cabeza, 10 minutos más tarde había recorrido un tramo en donde las piedras, al parecer, habían sido protagonistas. Suspiró… subió la cabeza intentando buscar aves, nubes, estrellas… Pero se encontró con la nada, absoluta y densa oscuridad.

Volvió a sentarse, esta vez encendió un fósforo (ella siempre cargaba una caja de cerillos, costumbre que heredó de su abuelo, de su padre y de su hermano) éste se consumió lentamente, no produjo la suficiente luz como para ubicarse, de hecho no iluminó casi nada. Sus sollozos se hicieron más fuertes, se ahogaba con sus propios pesares, se asfixiaba con el peso de los pocos años vividos y enloquecía con más frecuencia.

Recordaba su niñez, ese momento en el que no distinguía los problemas, en el que los disfrazaba y jugaba con sus demonios internos, en el que la voz de la conciencia era dulce y no juzgaba con la severidad que lo hacía actualmente. Añoraba sus travesuras, sus picardías, su inocencia...

- ¿Otra vez estás llorando? ¿Sigues perdida?

- No sé, supongo. No he caminado lo suficiente.

- Nunca será suficiente, siempre querrás andar más y más. Eres nómada, no te acostumbras a ningún lugar…

- ¡No me conoces, no hables con tanta propiedad sobre mi vida!

- ¿Segura? Ja ja ja… Eso crees, te vengo observando desde hace un tiempo, sé tú modus operandi: Conoces, absorbes y cuando te sacias, caminas, abandonas el sitio… pero eres como una asesina, siempre vuelves al lugar del crimen.

-¿Crimen? ¡No he cometido ninguno!

- Ninguno que se juzgue ante un estrado.

- No comprendo a qué te refieres, ni siquiera sé quién eres…

- Soy por quien lloras en silencio luego de haber sonreído todo el día, soy quien añoras cuando luchas contra ti misma, soy ese imaginario que anhelas, que pides a gritos. Soy lo que dicen tus ojos, soy lo calla tu boca, soy lo que susurra a tu odio cuando intentas dormir. Soy esa voz que ignoras, que te espanta, que te intriga, que te encanta. Soy lo que bebes, lo que fumas, lo que comes.

Soy tan tuya, soy de todos y de nadie. Soy de quien me abra las puertas, de quien las cierre, de quien las tranque. Soy yo; soy del que teme, del que ama, del que odia, del que clama. Soy de quien calla, de quien habla,  de quien lastima y se ufana. Soy la muerte a quien le hablas en las noches y en las mañanas, soy a quien ruegas que se acuerde de ti desde el día en el que te conocí.

lunes, 5 de mayo de 2014

Eros y...

Mientras caminaba cabizbajo veía a sus pies las piedras de ese camino que había recorrido varias veces en el día… sollozando y recordando lo que ella le había dicho se desesperaba buscando la  respuesta a su sentimiento, a su impotencia, a su desprecio… no quería mirar al frente, la cuerda seguía apretando su cintura, el peso a cuestas era mucho pero aun así si se lo pedían sonreía.

Incrédulo miraba su reloj, apenas habían pasado unos pocos minutos luego de saber la verdad, hombre de poca fe en las féminas, sus remiendos habían sido desatados nuevamente por esa fiera esbelta, de mirada confusa y oscuridad en sus entrañas.  Intrigado por lo que ocultaba dicha mujer se dejó seducir por palabras insonoras y espejismos desafiantes, su cuerpo era un oasis, sus labios un lugar paradisíaco y mortal.

Su encuentro con ella era alucinantemente prohibido, sin medir consecuencias se lanzó al abismo de la pasión, de la lujuria, de un juego erótico que dejaba más de un herido. El jadeo, los susurros, el sudor y los gemidos colonizaron la 208, una habitación pequeña conformada por una cama, un televisor, un baño y dos cuerpos que emanaban fogosidad.

Su desenvolvimiento  entre las sábanas hacía que los orgasmos no cesaran, uno, dos, tres… seguían amándose, descubriéndose, tocándose… las manos parecían derretirse ante aquella musa que no lo dejaba descansar, un suspiro, pedía con devoción pero ella ensimismada en su placer no lo oía, y si lo hacía lo ignoraba.

Pasaron horas, sus cuerpos insaciables continuaban mimetizándose en la cama, el baño, el suelo, entre los sueños y los miedos se fueron quedando dormidos, agotados tras esa faena descansaron plácidamente unos minutos; ella se duchó, se vistió y dejando una nota sobre la ropa de aquel amante salió de la habitación, dejó pago las horas que suponía descansaría el hombre y así desapareció.

180 minutos después el hombre lanzó su brazo derecho donde se suponía reposaba la dama, el vacío  en la litera lo asombró, se sentó de par en par y divisó la nota encima de ropa… su corazón se aceleró convencido de que era la cita a un próximo encuentro se abalanzó y la leyó rápidamente; definitivamente no era lo que esperaba…


La despedida de la dama lo dejó atónito, su cuerpo lívido decayó sobre las sábanas que horas antes habían sido testigo del encuentro con Thánatos y Eros… La razón que aquella mujer dio para su huida se resumió en una frase: 
“Lo siento, pero el amor es de infieles. Adiós”  


domingo, 4 de mayo de 2014

Ideas sueltas de una mente enredada

1, 2, 3... Continuemos con mentiras y certezas a medias, al fin y al cabo la verdad en tus labios es sólo impureza, he platicado muchas noches con la razón y me convencí que ella ni siquiera tiene razón.  Eso de poner la mente en blanco es complicado, más aun cuando los rayones se hicieron con trazos indelebles, aplicando anestesia, cigarro y licor disipo muchas  nimiedades pero me atoro en grandes problemas reales e irreales.

La mente y la imaginación son personajes juguetones a veces sólo proyectan lo que más les conviene, se apartan del cuerpo y olvidan que el sufrimiento hace parte de sus funciones, se alimentan de lo que les des, duplican y hasta triplican lo que engullen. Si sólo tienes miedos e inseguridades no serán ellas quienes te den luz, de hecho se encargarán de asfixiarte con grandes nudos que se posan en la garganta y sólo se desatarán cuando…

No la verdad dudo que se desaten, a veces simplemente aprendes a convivir con ellos, con el pasar del tiempo crecen o se encojen pero no se extinguen… ¿Por qué? Porque no hemos aprendido a “superar”, porque se nos está olvidando perdonar-nos- porque buscamos culpables a nuestras decisiones y señalamientos injustificados para refugiar nuestros errores.

4, 5, 6… basta de nudos y de tonterías, uno la caga y ya… o lo remienda, o lo asume. De esta forma paso la página, cierro un ciclo y abro el otro, si quiero. Mientras escribo lo pienso, pero no quiero hablar de él, ni de ella o ellas, pero esos sentimientos atascan la creatividad, te vuelven torpe, lento, asocias todo con una vivencia, una canción, una comida, una monja (?)…

No, no, no… comencemos de nuevo… hablaba sobre nudos, pero ya no quiero hacerlo más, contaba para algo, sé que sigue el 7, 8, 9 y… 10, pero ¿Para qué contaba? ¡Ah, sí! Segundos, minutos o años… el cuerpo se debería desintoxicar más rápido del amor que de otra droga, igual cada cual se mata como quiera… bebiendo, fumando, amando, engañando, riendo, llorando… Yo, yo sigo muerta en vida, contando los segundos que pierdo y sumando los minutos que aumentan para mi muerte, multiplicando pensamientos y dividiendo sentimientos, creo que esa es mi fórmula para estos momentos. 

lunes, 7 de abril de 2014

Recuerdos

Los recuerdos son peores que las balas, atraviesan corazones, cerebros, ojos, sonrisas…

Sacan lágrimas con mayor facilidad, dejan hoyos profundos, vacíos interminables, ecos incesantes en la cabeza…

domingo, 23 de marzo de 2014

Caída libre

Recostada en la cama, en la habitación de un hotel cualquiera se encuentra ella.  Anonada tras la noticia que le dieron, sintió como si le hubiesen oprimido la tráquea, no emitió sonido alguno, pávida y temerosa cerró los ojos, respiró hondo, notaba como se aceleraba el ritmo cardiaco, no le prestó mucha atención, trataba de parecer serena; de hecho él lo creyó. Su rostro no reflejaba más que una torpe sonrisa de derrota disfrazada con algo de calma.

¡Ay! Ella como admiraba su propia coraza, capaz de confundir a  aquel que no la supiera leer, enloquecer y desorbitar a quienes esperaban reacciones premeditadas. Su barrera apartaba selectamente a los sujetos que la rodeaban, sabía qué ficha mover para que su plan de elocuencia y serenidad siguiera en pie, unas veces trastabillaba por aquel nudo que se aferra a la garganta, ese que no permite hablar y tampoco llorar, ese mismo que… después de unas horas aún le estorba.

-¡Calma!- Se decía a sí misma,  -cuida la armadura, que nadie vea que se puede oxidar por las lágrimas que en las noches derramas viendo las estrellas- mentalmente recitaba esta frase hasta que su cuerpo comunicara nuevamente tranquilidad o hasta llegar a disimular miradas y ademanes que hubieran podido disipar la falsa paz que debía emanar.


-La besé- escuchó, sus dudas se habían aclarado, esas mismas que ayudaron a que la noticia no fuera tan drástica, ésas en las que noches y días anteriores habían rondado por su cabeza, ésas que habían armado un colchón de ilusiones muertas y que habían amortiguado la caída libre de una tonta enamorada de la nada.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Luna IV

Esa estrella está tan enamorada de la Luna que cuando ella está llena, la estrella se aparta para que la Luna sea la única protagonista de la noche.

domingo, 9 de marzo de 2014

Averno

Vamos a dar un paseo por el averno o quizá por aquel lugar donde mueren los recuerdos, donde el pasado se pudre y el presente se extingue. Caminemos deprisa para ver como caen los sueños que construimos en la misma almohada, huyamos de ese resplandor imaginario que un día creamos bajo la luna, finjamos que todo está bien, sonriámonos como si nada pasara… ignoremos las palpitaciones de un corazón decrépito, lloremos mientras ellos ríen y brindemos con las lágrimas que retenemos.


Bebamos los besos extintos, las caricias marchitas y los ’te quiero’ ficticios, matemos el tiempo como él nos mata cada segundo, gritémosle a Cronos que se detenga, olvidemos los ecos, las palabras de aliento, las frases sensatas después del coito. Inyectémonos el miedo que se ve en nuestros ojos, fumémonos el viento, regurgitemos y volvamos a tragar entero este amor lejano que se esfuma. Sentemos a divisar los chamizos que nunca gozaron de una primavera, disfrutemos sin disfrutar la pasión inocente que se recrea tras una mirada y recordemos que nuestra memoria será olvidada. Borremos de lleno lo que nos unió y sobre todo arranquémonos de nuestros labios los exóticos sabores, esos que sólo nosotros sabíamos deleitar, esas pequeñas dosis de veneno que hoy nos traen a este lugar.