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Frases (39)

lunes, 30 de junio de 2014

Inhalando y exhalando

<No estoy en las nubes pero sé volar>

Trascendental y algo histriónica, poco convencional, visual, terca y algo cuerda. Amante de los libros, el cine, el cielo, el viento, de los detalles pequeños, de los besos robados,  de los abrazos fugitivos y los silencios sepulcrales.

A veces se excede en cuánto dar, demostrar y sentir. Se encapsula en burbujas ficticias, en mundos que pinta con acuarelas que humedece con lágrimas, sus colores a veces se distorsionan, al igual que el enfoque y la percepción de los objetos, es un problema que ha evolucionado en sus ojos marrones con el tiempo.

No olvida, los errores, con facilidad, pero su memoria se limita al momento de recordar un olor o un rostro. Escribe sus sueños y pesadillas, se remite al lápiz y el papel para evocarlos; también plasma las noches en las que lo vio… Y supone, plasmará la noche en que sus caminos se bifurquen, en el que el destino cumpla lo prometido en alucinaciones premeditadas, pero con seguridad escribirá sobre ese deseo casi insaciable y tal vez fulminante de seguir tomando su mano.

No hará daño, ni cortará alas, simplemente acudirá a la lógica de los acontecimientos, a entender el principio del 1 y el 2, a huir cuando ame con locura pues este no será correspondido, a gritar en silencio, a amordazar los sentimientos y marcharse rápida pero sigilosamente….   


“Las palabras son vida”, recordó la frase de un tal Max, personaje judío de aquella película que le movió las fibras.

jueves, 19 de junio de 2014

¡Soy!

- Niña ¿por qué lloras?

- Me perdí

- ¡Oh! ¿Te extraviaste? ¿Hacia dónde te dirigías?

- No recuerdo, simplemente perdí el rumbo. Tenía claridad en el camino y de repente todo se nubló, no supe qué lado tomar.

- Comprendo. ¿Deseas que disipe tu vía?

- No, yo puedo sola. Siempre me pasa, ya estoy un tanto acostumbrada y es mejor labrar nuevos horizontes… Quizá la tierra que pisaba no era firme y tuve señales que no pude dejar pasar.

- Ayudarte sería un placer… toma mi mano, te conduciré al sendero más cercano y desde allí seguirás sola.

- Gracias pero ya dije que no…

Como siempre ella tan terca, tan ciega, tan sorda. ¿Masoquista? A lo mejor.
Secó sus lágrimas a pesar de que ellas seguían derramándose por sus pómulos, se puso de pie lentamente, sin prisa, sin afán. Respiró profundo, lo retuvo durante unos segundos y exhaló, el mismo ejercicio lo hizo tres veces más.- ¡Ánimo!- Se decía –Tú puedes, siempre lo haces-.

Dio un primer paso, pisó una rama, crujió, agachó la cabeza  y continuó caminando.  No sabía hacia donde iba, pero con convicción emprendió su viaje hacia ningún lugar. Curiosamente no volvió a alzar su cabeza, 10 minutos más tarde había recorrido un tramo en donde las piedras, al parecer, habían sido protagonistas. Suspiró… subió la cabeza intentando buscar aves, nubes, estrellas… Pero se encontró con la nada, absoluta y densa oscuridad.

Volvió a sentarse, esta vez encendió un fósforo (ella siempre cargaba una caja de cerillos, costumbre que heredó de su abuelo, de su padre y de su hermano) éste se consumió lentamente, no produjo la suficiente luz como para ubicarse, de hecho no iluminó casi nada. Sus sollozos se hicieron más fuertes, se ahogaba con sus propios pesares, se asfixiaba con el peso de los pocos años vividos y enloquecía con más frecuencia.

Recordaba su niñez, ese momento en el que no distinguía los problemas, en el que los disfrazaba y jugaba con sus demonios internos, en el que la voz de la conciencia era dulce y no juzgaba con la severidad que lo hacía actualmente. Añoraba sus travesuras, sus picardías, su inocencia...

- ¿Otra vez estás llorando? ¿Sigues perdida?

- No sé, supongo. No he caminado lo suficiente.

- Nunca será suficiente, siempre querrás andar más y más. Eres nómada, no te acostumbras a ningún lugar…

- ¡No me conoces, no hables con tanta propiedad sobre mi vida!

- ¿Segura? Ja ja ja… Eso crees, te vengo observando desde hace un tiempo, sé tú modus operandi: Conoces, absorbes y cuando te sacias, caminas, abandonas el sitio… pero eres como una asesina, siempre vuelves al lugar del crimen.

-¿Crimen? ¡No he cometido ninguno!

- Ninguno que se juzgue ante un estrado.

- No comprendo a qué te refieres, ni siquiera sé quién eres…

- Soy por quien lloras en silencio luego de haber sonreído todo el día, soy quien añoras cuando luchas contra ti misma, soy ese imaginario que anhelas, que pides a gritos. Soy lo que dicen tus ojos, soy lo calla tu boca, soy lo que susurra a tu odio cuando intentas dormir. Soy esa voz que ignoras, que te espanta, que te intriga, que te encanta. Soy lo que bebes, lo que fumas, lo que comes.

Soy tan tuya, soy de todos y de nadie. Soy de quien me abra las puertas, de quien las cierre, de quien las tranque. Soy yo; soy del que teme, del que ama, del que odia, del que clama. Soy de quien calla, de quien habla,  de quien lastima y se ufana. Soy la muerte a quien le hablas en las noches y en las mañanas, soy a quien ruegas que se acuerde de ti desde el día en el que te conocí.

lunes, 5 de mayo de 2014

Eros y...

Mientras caminaba cabizbajo veía a sus pies las piedras de ese camino que había recorrido varias veces en el día… sollozando y recordando lo que ella le había dicho se desesperaba buscando la  respuesta a su sentimiento, a su impotencia, a su desprecio… no quería mirar al frente, la cuerda seguía apretando su cintura, el peso a cuestas era mucho pero aun así si se lo pedían sonreía.

Incrédulo miraba su reloj, apenas habían pasado unos pocos minutos luego de saber la verdad, hombre de poca fe en las féminas, sus remiendos habían sido desatados nuevamente por esa fiera esbelta, de mirada confusa y oscuridad en sus entrañas.  Intrigado por lo que ocultaba dicha mujer se dejó seducir por palabras insonoras y espejismos desafiantes, su cuerpo era un oasis, sus labios un lugar paradisíaco y mortal.

Su encuentro con ella era alucinantemente prohibido, sin medir consecuencias se lanzó al abismo de la pasión, de la lujuria, de un juego erótico que dejaba más de un herido. El jadeo, los susurros, el sudor y los gemidos colonizaron la 208, una habitación pequeña conformada por una cama, un televisor, un baño y dos cuerpos que emanaban fogosidad.

Su desenvolvimiento  entre las sábanas hacía que los orgasmos no cesaran, uno, dos, tres… seguían amándose, descubriéndose, tocándose… las manos parecían derretirse ante aquella musa que no lo dejaba descansar, un suspiro, pedía con devoción pero ella ensimismada en su placer no lo oía, y si lo hacía lo ignoraba.

Pasaron horas, sus cuerpos insaciables continuaban mimetizándose en la cama, el baño, el suelo, entre los sueños y los miedos se fueron quedando dormidos, agotados tras esa faena descansaron plácidamente unos minutos; ella se duchó, se vistió y dejando una nota sobre la ropa de aquel amante salió de la habitación, dejó pago las horas que suponía descansaría el hombre y así desapareció.

180 minutos después el hombre lanzó su brazo derecho donde se suponía reposaba la dama, el vacío  en la litera lo asombró, se sentó de par en par y divisó la nota encima de ropa… su corazón se aceleró convencido de que era la cita a un próximo encuentro se abalanzó y la leyó rápidamente; definitivamente no era lo que esperaba…


La despedida de la dama lo dejó atónito, su cuerpo lívido decayó sobre las sábanas que horas antes habían sido testigo del encuentro con Thánatos y Eros… La razón que aquella mujer dio para su huida se resumió en una frase: 
“Lo siento, pero el amor es de infieles. Adiós”  


domingo, 4 de mayo de 2014

Ideas sueltas de una mente enredada

1, 2, 3... Continuemos con mentiras y certezas a medias, al fin y al cabo la verdad en tus labios es sólo impureza, he platicado muchas noches con la razón y me convencí que ella ni siquiera tiene razón.  Eso de poner la mente en blanco es complicado, más aun cuando los rayones se hicieron con trazos indelebles, aplicando anestesia, cigarro y licor disipo muchas  nimiedades pero me atoro en grandes problemas reales e irreales.

La mente y la imaginación son personajes juguetones a veces sólo proyectan lo que más les conviene, se apartan del cuerpo y olvidan que el sufrimiento hace parte de sus funciones, se alimentan de lo que les des, duplican y hasta triplican lo que engullen. Si sólo tienes miedos e inseguridades no serán ellas quienes te den luz, de hecho se encargarán de asfixiarte con grandes nudos que se posan en la garganta y sólo se desatarán cuando…

No la verdad dudo que se desaten, a veces simplemente aprendes a convivir con ellos, con el pasar del tiempo crecen o se encojen pero no se extinguen… ¿Por qué? Porque no hemos aprendido a “superar”, porque se nos está olvidando perdonar-nos- porque buscamos culpables a nuestras decisiones y señalamientos injustificados para refugiar nuestros errores.

4, 5, 6… basta de nudos y de tonterías, uno la caga y ya… o lo remienda, o lo asume. De esta forma paso la página, cierro un ciclo y abro el otro, si quiero. Mientras escribo lo pienso, pero no quiero hablar de él, ni de ella o ellas, pero esos sentimientos atascan la creatividad, te vuelven torpe, lento, asocias todo con una vivencia, una canción, una comida, una monja (?)…

No, no, no… comencemos de nuevo… hablaba sobre nudos, pero ya no quiero hacerlo más, contaba para algo, sé que sigue el 7, 8, 9 y… 10, pero ¿Para qué contaba? ¡Ah, sí! Segundos, minutos o años… el cuerpo se debería desintoxicar más rápido del amor que de otra droga, igual cada cual se mata como quiera… bebiendo, fumando, amando, engañando, riendo, llorando… Yo, yo sigo muerta en vida, contando los segundos que pierdo y sumando los minutos que aumentan para mi muerte, multiplicando pensamientos y dividiendo sentimientos, creo que esa es mi fórmula para estos momentos. 

lunes, 7 de abril de 2014

Recuerdos

Los recuerdos son peores que las balas, atraviesan corazones, cerebros, ojos, sonrisas…

Sacan lágrimas con mayor facilidad, dejan hoyos profundos, vacíos interminables, ecos incesantes en la cabeza…

domingo, 23 de marzo de 2014

Caída libre

Recostada en la cama, en la habitación de un hotel cualquiera se encuentra ella.  Anonada tras la noticia que le dieron, sintió como si le hubiesen oprimido la tráquea, no emitió sonido alguno, pávida y temerosa cerró los ojos, respiró hondo, notaba como se aceleraba el ritmo cardiaco, no le prestó mucha atención, trataba de parecer serena; de hecho él lo creyó. Su rostro no reflejaba más que una torpe sonrisa de derrota disfrazada con algo de calma.

¡Ay! Ella como admiraba su propia coraza, capaz de confundir a  aquel que no la supiera leer, enloquecer y desorbitar a quienes esperaban reacciones premeditadas. Su barrera apartaba selectamente a los sujetos que la rodeaban, sabía qué ficha mover para que su plan de elocuencia y serenidad siguiera en pie, unas veces trastabillaba por aquel nudo que se aferra a la garganta, ese que no permite hablar y tampoco llorar, ese mismo que… después de unas horas aún le estorba.

-¡Calma!- Se decía a sí misma,  -cuida la armadura, que nadie vea que se puede oxidar por las lágrimas que en las noches derramas viendo las estrellas- mentalmente recitaba esta frase hasta que su cuerpo comunicara nuevamente tranquilidad o hasta llegar a disimular miradas y ademanes que hubieran podido disipar la falsa paz que debía emanar.


-La besé- escuchó, sus dudas se habían aclarado, esas mismas que ayudaron a que la noticia no fuera tan drástica, ésas en las que noches y días anteriores habían rondado por su cabeza, ésas que habían armado un colchón de ilusiones muertas y que habían amortiguado la caída libre de una tonta enamorada de la nada.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Luna IV

Esa estrella está tan enamorada de la Luna que cuando ella está llena, la estrella se aparta para que la Luna sea la única protagonista de la noche.

domingo, 9 de marzo de 2014

Averno

Vamos a dar un paseo por el averno o quizá por aquel lugar donde mueren los recuerdos, donde el pasado se pudre y el presente se extingue. Caminemos deprisa para ver como caen los sueños que construimos en la misma almohada, huyamos de ese resplandor imaginario que un día creamos bajo la luna, finjamos que todo está bien, sonriámonos como si nada pasara… ignoremos las palpitaciones de un corazón decrépito, lloremos mientras ellos ríen y brindemos con las lágrimas que retenemos.


Bebamos los besos extintos, las caricias marchitas y los ’te quiero’ ficticios, matemos el tiempo como él nos mata cada segundo, gritémosle a Cronos que se detenga, olvidemos los ecos, las palabras de aliento, las frases sensatas después del coito. Inyectémonos el miedo que se ve en nuestros ojos, fumémonos el viento, regurgitemos y volvamos a tragar entero este amor lejano que se esfuma. Sentemos a divisar los chamizos que nunca gozaron de una primavera, disfrutemos sin disfrutar la pasión inocente que se recrea tras una mirada y recordemos que nuestra memoria será olvidada. Borremos de lleno lo que nos unió y sobre todo arranquémonos de nuestros labios los exóticos sabores, esos que sólo nosotros sabíamos deleitar, esas pequeñas dosis de veneno que hoy nos traen a este lugar.

martes, 11 de febrero de 2014

Puedes...

Tu puedes tocar pieles, labios y manos, puedes contar sueños y anécdotas, pero prefiero aquel hombre que me hable de sus pesadillas, que no alardee de las mujeres que ha tenido y sobre todo que sepa pintar sonrisas y pueda humedecer algo que no sean los ojos.

sábado, 1 de febrero de 2014

RUINAS

Ella ya no era ella, se había consumido en un mar de lágrimas y se preguntaba el por qué; llegó a la conclusión que su vida estaba tomando rumbos que siempre había esquivado, su fortaleza se estaba desmoronando lentamente, su energía y su fuego estaba siendo consumido por el peso de una situación sin retorno, su espalda le dolía por llevar esa carga sola, no se aferraba a nadie porque sabía que depositar eso en otra persona no sería justo.


Finalmente, se levantó esa mañana dispuesta a lavar su disfraz y ponérselo de nuevo el año siguiente, aplanchó su cara procurando ocultar las arrugas del ceño y se pinchó los cachetes con dos agujas junto a los pómulos para levantar esa sonrisa ficticia que todos admiraban.

martes, 7 de enero de 2014

IGUAL

Igual, todo en la vida no es color rosa. Las sombras son necesarias para dar realidad a la pintura

domingo, 22 de diciembre de 2013

Navidad

La Navidad no es lo mismo cuando las sillas del comedor empiezan a estar vacías y las sonrisas que faltan te carcomen el alma.

sábado, 21 de diciembre de 2013

DUDAS

¿Defectos? Todos
¿Virtudes? Alguna debe haber
¿Ganas? Todas
¿Oportunidades? Ninguna

martes, 17 de diciembre de 2013

DESAHOGO

No es necesario huir para perderse, es cuestión de no saber quién eres para que todos se tomen el atrevimiento de adaptar cualidades y defectos en tu ser y peor aún para creerles más a ellos que a ti mismo.

Sentada en la esquina de una calle que no conocía se puso a observar y a detallar la luna, no le importó la hora, ni la compañía. Su cabeza estaba atrayendo los recuerdos más recónditos, aquellos de los que nunca había pronunciado una sola palabra; recordaba entonces, la gente con la que compartió unos minutos de su vida para mirar al cielo y comentarles el amor que sentía por ese satélite, también las veces que en su niñez se refugió en su luz para salir de las sombras de un hogar en ruinas, las tantas lágrimas que derramó viendo al cielo y suplicando que terminara ese tormento y hasta recordó las veces que le oró para que con su magia trajera a su vida el pasado perfecto de una niña mimada.

Sin embargo, la luna le enseñó que aunque esté oscuro y nublado siempre se verá tenuemente una luz que podrá no emitirla ella pero que brillará para guiar un camino empedrado y lleno de obstáculos. Una cosa, un satélite, algo quizá desapercibido por muchos le había enseñado a esa mujer que por pequeños que sean los movimientos pueden haber grandes catástrofes o milagros, que por los efectos de sus acciones dependen varios factores, que la imaginación que explotó durante niña le serviría para afrontar las crudas verdades que recibiría cuando “madurara”.

Hoy esa misma mujer sigue observando la luna, se emociona cuando la ve en sus fases, se sigue extasiando con la estrella que siempre está a su lado, continúa completándola imaginariamente cuando sólo una parte de ella está visible.

La luna se convirtió en su amante, cómplice, guardiana y guía; ha visto los cuerpos que ha amado, aquellos que ha rechazado, los besos que con pasión ha dado y esos que con repudio ha negado.

Ha visto las veces que con palabras se ha atorado y las flechas que condenaron su cuerpo con palabras que por rabia clamó; la luna ha sido testigo de las muertes que recuerda, los vivos que intenta olvidar, los sueños que rehace a medida que se van quebrando, las lágrimas que continúan saliendo por alguien que se convirtió en un extraño y las veces que fatigada ha llegado a casa luego de haber herido a quien la esperaba.